LA REALIDAD
DE LA SALUD. DR. RATH
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Durante más de un siglo, el multimillonario plan de fraude farmacéutico
ha tenido como condición previa la prohibición de la información
de salud vital, natural y no patentable en la prevención de las
enfermedades más comunes en la actualidad. Así que en realidad
nadie debería sorprenderse que hicieran justo eso y que no oyésemos
antes nada sobre estos descubrimientos.
¿Pero qué pasa con el papel de la Organización Mundial de la Salud,
acaso no promueve la nutrición?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) se creó hace más de
50 años con el fin de mejorar la salud de todo el mundo. Uno de
sus principales enfoques fue la difusión de información sobre
nutrición. Junto con la Organización para la Agricultura y la
Alimentación (OAA), la OMS publicó anuales –alrededor de
una decada- anexando “Reportes conjuntos sobre Nutrición”.
Después de este periodo de tiempo, los intereses de inversión
farmacéuticos habían tomado el control absoluto de la OMS. Desde
este punto en adelante se convirtió en lo opuesto a lo que era.
En 1963, sólo 15 años después de que
se fundase la OMS para servir a los habitantes del mundo, se había
convertido en un instrumento del cártel farmacéutico mundial.
En 1963 se creó una nueva comisión para luchar específicamente
contra los micronutrientes (vitaminas, minerales y aminoácidos)
e impedir que se usasen para prevenir, curar y erradicar enfermedades.
El propósito del llamado “Codees Alimentarius” (estándar
alimentario) de esta comisión de la OMS / OAA era el de imponer
“límites superiores” artificiales para impedir que
la gente usase estos componentes naturales para la salud con fines
terapéuticos. Esta comisión también se embarcó en una “guerra
santa” contra la propagación de la información de la salud
natural relacionada con los beneficios científicos probados de
estos micronutrientes. De esta forma el farma-cártel utilizó a
la OMS como su instrumento mundial para dar el empujón a la primera
legislación de la globalización, leyes proteccionistas para asegurar
artificialmente el monopolio mundial de la salud de los fármacos
patentados.
Así, durante los últimos 40 años, la organización creada para
mejorar la salud de todo el mundo, se ha utilizado para satisfacer
los intereses de un puñado de inversionistas para que haga exactamente
lo opuesto: mantener a los habitantes del mundo ignorantes sobre
la información vital para prevenir las enfermedades más comunes
de la actualidad.
La publicación de mi Programa de 10 Puntos “Salud para todos
en el año 2020” (“Health for all by the year 2020”)
[http://www4.dr-rath-foundation.org//HEALTH_FOR_ALL_BY_THE_YEAR_2020/index.htm]en
la cumbre mundial de Johannesburgo en agosto de 2002, fue un punto
de inflexión para esta organización. Con más de 100 Jefes de Estado
a quienes se les hacia conciencia acerca de la naturaleza fraudulenta
del negocio farmacéutico y las alternativas de la salud natural,
la batalla para recobrar la OMS y usarla para el beneficio de
la gente comenzó. Los países en vías de desarrollo de África,
Sudamérica y Asia están dirigiendo esta batalla histórica. Pero
que no haya confusiones, las fuerzas del cártel farmacéutico consolidadas
en la OMS no se darán por vencidas voluntariamente.
Las personas del mundo deben percatarse
del hecho que los grupos de interés que convirtieron a la OMS
en lo opuesto a lo que debía ser, son los mismos grupos de interés
que han forzado la guerra contra Irak y la actual crisis internacional
en este planeta. Así, la guerra por el control de la OMS
se llevará a cabo con la misma brutalidad que cualquier batalla
militar. Se permite la comparación, después de todo, las víctimas
en ambos casos son miles de millones de personas.
El resultado de esta batalla por el control del la OMS es seguro:
los habitantes del mundo, por su propio bien y por el bien de
las generaciones futuras, ganarán esta batalla y retomarán el
control de este organismo mundial. Cuánto tiempo llevará, dependerá
en última instancia de que se informe a la gente de estos acontecimientos
y de que se comunique a sus gobiernos que han de tomar medidas
tanto nacional como internacionalmente. Mientras tanto, es esencial
que haya organizaciones que no se puedan comprar, sobornar o influenciar
de ninguna manera. La Fundación para la Salud Dr. Rath [ http://www4.dr-rath-foundation.org/]se
fundó como una contribución hacia este propósito.
Ha mencionado la Comisión Codex Alimentarius. ¿Puede explicar
más esto?
La Codex Alimentarius es una comisión de la OMS y de la OAA. Alrededor
de la mitad de sus miembros están relacionados directa o indirectamente
con la industria farmacéutica. Mientras que la Codex Alimentarius
trata una variedad de cuestiones relacionadas con la protección
de los alimentos, la mayor parte del tiempo se desperdician esfuerzos
y recursos en la batalla del cártel farmacéutico contra la difusión
de la información de la salud natural relacionada con las vitaminas,
los minerales y otros nutrientes esenciales.
Después de mis descubrimientos sobre la conexión entre el escorbuto
y las enfermedades del corazón, del éxito de mi libro “Por
qué los animales no tienen infartos” (“Why Animals
don’t get Heart Attacks”) [http://www4.dr-rath-foundation.org/THE_FOUNDATION/About_Dr_Matthias_Rath/why_book.html#TOP]
y después de que un primer intento de ilegalizar las terapias
naturales en los Estados Unidos fracasase en 1994, las empresas
de fármacos revitalizaron el “Codex Alimentarius”
en 1995. Desde entonces, han dirigido una enérgica campaña para
proteger al negocio farmacéutico de las enfermedades, de los micronutrientes
eficaces, seguros y no patentables. En la actualidad esta comisión
se reúne todos los años a puerta cerrada. Su
objetivo principal es prohibir las declaraciones de salud preventivas
y terapéuticas relacionadas con las vitaminas, los minerales y
otros nutrientes esenciales. Estas recomendaciones sin
escrúpulos se pasarían en nombre del cártel farmacéutico a la
Asamblea General de las Naciones Unidas con la recomendación de
que se convirtiesen en ley vinculante para todos los países miembros
de las Naciones Unidas, es decir, para todo el mundo. Este es,
por lo menos, el plan del cártel farmacéutico.
En los últimos años hemos organizado regularmente protestas contra
los planes “Codex” del cártel farmacéutico, incluido
conferencias científicas, concentraciones y campañas de protesta
dirigidas a los miembros de la comisión “Codex” y
a los gobiernos que aún la apoyan. Durante la última campaña de
protesta más de 600 millones (!) de cartas de protesta llegaron
a los gobiernos y a los miembros de los parlamentos de los países
que aún apoyan este campaña sin escrúpulos.
En la víspera de que la reunión “Codex” de noviembre
de 2002 tuviera lugar en Berlín, tuvimos una conferencia de expertos
de la salud de todo el mundo, incluido Sudáfrica. No es de extrañar
que fuera en esta “reunión Codex” cuando la delegación
oficial de Sudáfrica desenmascarase por primera vez la hipocresía
tras el “Codex Alimentarius”. Para entender la importancia
de este paso se deben explicar los siguientes hechos:
Nadie en su sano juicio apoyaría una prohibición por las buenas.
Por lo tanto, el Cártel de los fármacos necesitaba proporcionar un pretexto
para los políticos aún indecisos acerca de por qué deberían ilegalizar
las terapias de salud naturales. Como pretexto inventaron la existencia
de efectos secundarios de las vitaminas que no existen.
Por supuesto, estos efectos secundarios sólo existen en la imaginación
de los grupos de interés farmacéuticos y en las mesas de diseño
de su maquinaria mundial de relaciones públicas. Las vitaminas,
los minerales y los aminoácidos son los bloques de construcción
de la vida y el cuerpo puede eliminar cualquier excedente de ellos
sin problemas.
Esto es diametralmente opuesto a los medicamentos farmacéuticos
sintéticos. Debido a que son sintéticos, el cuerpo no los reconoce
y esta es la razón por la que casi todos los medicamentos farmacéuticos
están relacionados con graves efectos secundarios. Según la edición
del 15 de abril de 1998 de la Journal of the American Medical
Association (Revista de la asociación médica americana), estos efectos secundarios mortales de los medicamentos farmacéuticos
se han convertido en la cuarta causa principal de muerte en el
mundo industrializado. Ignorando todos estos hechos, la
maquinaria de relaciones públicas farmacéutica intenta manipular
la opinión pública mundial y presionar a los políticos que necesitan
para que se aprueben estas recomendaciones sin escrúpulos del
“Codex Alimentarius”.
Es desde esta posición que tenemos que apreciar la postura que
el gobierno de Sudáfrica tomó en la reunión “Codex”
de 2002, desenmascarando la hipocresía de la campaña que durante
décadas realizó el cártel de fármacos presente en el “Codex”,
mediante el apoyo de nuestros argumentos como la posición oficial
del gobierno. Pero esto no fue ninguna coincidencia. Dos años
antes el gobierno Sudafricano se había enfrentado al cártel farmacéutico
negándose a pagar los derechos de los fármacos para el SIDA.
Su argumento era sencillo: pagar exorbitantes derechos de estos
fármacos los dejaría fuera del alcance de la mayor parte de la
gente de Sudáfrica y del mundo en vías de desarrollo. Así, la
industria farmacéutica, al insistir en estos márgenes enormes
de beneficios, está deliberadamente arriesgándose a que mueran
millones de personas en África y en todo el mundo. El cártel de los fármacos, es decir la Federación Internacional
de Fabricantes Farmacéuticos, fue lo suficientemente arrogante
como para denunciar al gobierno sudafricano en el Tribunal de
Pretoria. No es de extrañar que esta guerra no se ganase
en los juzgados pero sí en el tribunal de la opinión pública. Manifestantes
en todo el mundo en contra de la “matanza por los intereses
del negocio farmacéutico de las enfermedades” hicieron imposible
que el cártel farmacéutico continuase con el litigio. En enero
de 2001, tan sólo unas semanas después de haber desafiado al gobierno
sudafricano en los tribunales, el cártel farmacéutico admitió
su derrota y retiró el litigio. El gobierno sudafricano había
ganado una victoria histórica contra el cártel farmacéutico. Mientras
tanto, muchos países han seguido el ejemplo del gobierno sudafricano
y están fabricando sus propios fármacos sin tener que pagar tasas
estranguladoras de patentes.
Ha mencionado fármacos para el SIDA. ¿Hay alternativas naturales
a estos medicamentos?
Es un hecho científico que prácticamente
todos los virus se pueden bloquear total o parcialmente con terapias
naturales. El Ascorbato (vitamina C) reduce la multiplicación
(replicación) de los virus. Un estudio publicado en la
influyente Proceedings of the National Academy of Science USA
(Procedimientos de la academia nacional de la ciencia EE.UU.)
en 1990 mostró que la vitamina C, en cantidades que una persona
puede tomar a diario, ¡podía bloquear la replicación del VIH en
más de un 99,9%! Proceedings of the National Academy of Science
in the US es una de las publicaciones científicas más leídas en
el mundo. Así, durante más de toda una década la industria farmacéutica,
la Organización Mundial de la Salud y los dirigentes médicos han
sabido que existían alternativas naturales y no patentables a
los fármacos. Es más, estos tratamientos naturales son más eficaces
que cualquier otro enfoque actual farmacológico para controlar
la enfermedad.
Una segunda sustancia crítica para bloquear la propagación de
los virus es el aminoácido lisina Debido a que todos los
virus se propagan digiriendo el tejido que los rodea (colágeno)
con la ayuda de las enzimas (colagenasas), la neutralización de
estas enzimas reducirá o impedirá la propagación del virus. Se
ha demostrado que los aminoácidos naturales lisina y prolina consiguen
este efecto. Es más, se ha documentado que la vitamina
A y otros nutrientes esenciales mejoran el sistema inmunológico
y de este modo contribuyen a una prevención y tratamiento eficaz
del SIDA.
Hemos documentado muchos de estos estudios en la página web de
nuestra fundación para que cualquiera pueda aprovechar esta información
rápidamente y ayudar a propagar este mensaje vital, a pacientes,
profesionales de la salud y políticos de la salud por igual.
¿Por qué considera que el programa de las Naciones Unidas para
el SIDA beneficia a la industria farmacéutica?
La mayoría de los programas de las Naciones Unidas están dominados
por grupos de interés farmacéuticos. Esto también se refiere al
programa de la ONU para el SIDA. Debemos entender que para la
industria farmacéutica ha comenzado una batalla por su credibilidad
tanto en los países en vías de desarrollo como en los países industrializados.
Más y más países se percatan de que hay alternativas naturales
a los medicamentos farmacéuticos que no sólo son más eficaces,
sino que además están disponibles a una fracción del coste y sin
pagar derechos de patentes prohibitivos. Así, muchos gobiernos
del mundo se han dado cuenta de la naturaleza sin escrúpulos y
del plan fraudulento del negocio de las farmacéuticas que “negocian
con las enfermedades”, y ahora están centrando nuevamente
sus estrategias de salud nacionales en enfoques naturales de salud.
Tenemos que comprender que cualquier país que decida apartarse
del negocio farmacéutico de las enfermedades es un clavo en el
ataúd de esta industria de inversión. Una decisión así no sólo
significa que la industria farmacéutica sólo ganará una fracción
de sus ingresos en este país. Hay una consecuencia mucho mejor:
cada país que le dé la espalda al negocio farmacéutico de las
enfermedades hace una contribución para que el mundo abra los
ojos ante el viejo negocio fraudulento de las enfermedades de
más de un siglo, mantenido y promovido por los grupos de inversión
farmacéuticos.
Las consecuencias a medida que más y más países se liberan del
yugo del cártel farmacéutico son devastadoras para esta industria.
Imagine lo que pasará cuando cada vez más países del mundo
se percaten de que la epidemia del SIDA se puede contener mediante
el suministro a su gente de suficiente vitamina C y otras terapias
naturales no patentables en cantidades óptimas. Imagine
la reacción de la gente cuando se den cuenta de que la industria
farmacéutica ha retenido deliberadamente la información vital
de estos ingredientes naturales para que no llegase a ellos.
Empezamos a ser testigos de cómo se vuelve la espalda a las empresas
farmacéuticas a escala mundial. Los gobiernos de Jordania, Emiratos
Árabes Unidos, Nigeria, Sudáfrica, Angola, Malawi y muchos otros
gobiernos africanos así como la República Popular de China, han
decidido embarcarse en estrategias naturales para el cuidado de
la salud. La industria farmacéutica de inversión no sólo se enfrenta
al “efecto dominó”, es la caída del “Muro de
Berlín” del “negocio farmacéutico de las enfermedades”
mundial.
Para servir a la gente y a las naciones más afectadas por el SIDA,
las Naciones Unidas y todas sus organizaciones necesitan aprovechar
estos descubrimientos de la salud natural y hacer que este conocimiento
y estas terapias estén disponibles para los habitantes del mundo
lo antes posible.