VACUNACIONES
O EL CANTO DE LAS SIRENAS
Doctor Eduardo Ángel Yahbes
Cuando
uno como profesional médico se enfrenta al tema de las vacunas
lo hace contra un sistema instalado en el inconciente colectivo como
algo necesario y conveniente. Una tarea difícil, la de cuestionar
un paradigma que a su vez está sustentado por una poderosa industria
farmacéutica y avalado por médicos que están vinculados
directa o indirectamente a la misma. A pesar de estas circunstancias
me siento en la obligación ética de transmitir algo de
lo que he podido investigar sobre este tema.
Hay dos aspectos fundamentales que deben ser considerados. En primer
lugar la tan promocionada efectividad de las vacunas y en segundo lugar
los considerados mínimos efectos adversos secundarios a la aplicación
de las mismas.
En cuanto al primer punto podemos transmitir las conclusiones del Dr.
Fernand Delarue:
1. A
igual nivel de vida, las enfermedades infectocontagiosas evolucionan
en curvas paralelas tanto en países vacunados como en los que
no lo están.
2. En ausencia de vacunación las epidemias retroceden en todos
los países donde se eleva el nivel de vida.
3. A pesar de las vacunaciones, las epidemias no experimentan regresión
en los países donde las condiciones de higiene o el nivel de
vida se lo impiden.
4. Nada permite afirmar que las vacunaciones han hecho desaparecer
o retroceder las epidemias: todo lleva a pensar que la evolución
de éstas nada tiene que ver con las vacunas.
5. Presentar las cifras de regresión de enfermedades a partir
de las fechas en que comenzó a vacunarse y omitir las que le
precedían es una astucia publicitaria indigna de la objetividad
científica.
Sacar la conclusión de que esas regresiones se deben a la vacunación
es, por lo menos, una inexactitud grave.
La Dra.
Viera Scheibner, investigadora científica titular australiana
(jubilada) afirma: "Las vacunas no previenen enfermedades"."
La supuesta y publicitada erradicación de enfermedades como la
viruela y la polio, o la meningitis a Hib (influenza b) es un mito que
ya ni el estudio más firme a favor de la vacunación puede
sostener". "También está documentado que las
epidemias más grandes se han dado en poblaciones altamente vacunadas
(contra viruela, sarampión, polio), no siendo así en aquellas
comunidades no vacunadas". "La revista JAMA publicó
en 1993 que la caída en la incidencia de meningitis Hib se daba
en el grupo de niños menores de un año cuando ninguna
de estas vacunas estaban autorizadas". "La polio no se ha
erradicado con la vacunación, sino que se oculta detrás
de una redefinición y nuevas denominaciones diagnósticas
como meningitis viral o aséptica, que antes de comenzar a vacunar
quedaban incluidas dentro de aquella denominación".
Concluye la Dra. Scheibner: "En verdad no necesitamos hacer más
investigaciones, ya se ha publicado todo lo que tenemos que saber para
darnos cuenta de que las vacunas no previenen enfermedades sino que
están casualmente implicadas como responsables de las mismas
así como de reacciones muy serias".
Ella sostiene que los efectos adversos no son mínimos, por lo
contrario pueden ser muy serios, a lo que agrego que lo son en proporción
mayor a lo que suele imaginarse.
Dentro de estos efectos adversos figura en primer lugar la denominada
muerte súbita infantil padecida por los lactantes (que la doctora
estudió junto a su esposo), y que se redujo en Japón en
un 70% cuando se comenzó a vacunar a los 2 años.
Otro de los efectos adversos graves es el llamado autismo regresivo
o los trastornos de espectro autista que casualmente aparecen a partir
de la DPT (triple contra difteria, pertusis y tétanos) o de la
SRP (sarampión, rubéola, paperas) en uno de cada 165 niños
vacunados en los Estados Unidos (EE.UU.) y en ningún niño
de comunidades no vacunadas. Cada año en EE.UU. se denuncian
14000 (catorce mil) casos por efectos secundarios a las vacunas, debiendo
el estado abonar aproximadamente 100 millones de dólares por
año en concepto de indemnización. En nuestro país
no existe una ley de reparación similar.
Es necesario recordar que muchas vacunas contienen elementos tóxicos
(aluminio, mercurio, sorbitol 80, etc.) y contaminantes biológicos
(virus, antígenos animales, etc.).
Luego de mostrar este panorama dramático que plantea esta realidad
voy a señalar mis recomendaciones para minimizar los efectos
adversos de las vacunas.
Primero la que corresponde a los padres, para luego hacer las que corresponden
a las autoridades sanitarias.
Para los PADRES:
La vacunación debe considerarse un procedimiento médico
que puede acarrear riesgo de lesiones leves o graves, incluida la muerte.
Como padre es de su responsabilidad estar debidamente informado sobre
los riesgos y beneficios de las vacunas a administrar a su hija/o en
orden a lograr la más informada y responsable decisión
de aceptarla o no:
1. Es
responsabilidad de su médico o centro de vacunación
proveerle la mayor información sobre los riesgos y beneficios
de las vacunas previamente a su administración (con 48 horas
previas)
2. Si decide la aplicación solicite se aclare en la ficha de
vacunación quién es el fabricante y cuál es el
número de lote de la misma
3. Es de suma importancia sea reportado todo efecto adverso, incluyendo
lesiones o muerte ocurridos dentro de los 30 días siguientes
a su aplicación
4. Pida información fehaciente sobre las vacunas de aplicación
obligatoria y solicite las causas de excepción a las mismas
(ver contraindicaciones más adelante)
5. Usted está amparado por la Constitución Nacional
(Artículos 42 y 43) y las Leyes reglamentarias a aceptar o
rechazar un procedimiento médico que implique la posibilidad
de riesgos
CONTRAINDICACIONES
de las VACUNAS:
1. La
reacción alérgica anafiláctica a una vacuna contraindica
cualquier administración de la misma.
2. Cualquier enfermedad severa con o sin fiebre.
3. En pacientes con compromiso de su sistema inmune de tipo natural
o medicamentoso (tumores sólidos o hematológicos, quimioterapia,
radiaciones, corticoides), contraindican la administración
de vacunas a gérmenes atenuados (BCG, Sabin, Sarampión,
Paperas, Rubéola, Varicela, Fiebre amarilla, Viruela).
4. Efectos adversos producidos por una vacuna a nivel neurológico
(convulsiones, encefalitis, parálisis, etc.), contraindican
su ulterior aplicación.
5. Si existen antecedentes de enfermedad neurológica debe evaluarse
cuidadosamente la conveniencia de administrar la triple o cuádruple
bacteriana (quíntuple o séxtuple), la triple viral,
antisarampionosa, antihepatitis B y antigripal.
Vinculado
a todo lo visto anteriormente y para prevenir efectos adversos
antes de ser vacunado se deben interrogar acerca de:
1. ¿Esta
mi hija/o padeciendo una enfermedad ahora, ya sea aguda o crónica?
2. ¿Ha tenido mi niña/o una mala reacción a una
vacuna previa?
3. ¿Existe una historia familiar de:
a.
Reacciones vacunales
b. Convulsiones o desórdenes neurológicos
c. Alergias severas
d. Desórdenes del sistema inmune
4. ¿Conozco
si tiene un alto grado de reacción?
5. ¿Tengo la información completa sobre los efectos
adversos de las vacunas a aplicar?
6. ¿Conozco cómo identificar una reacción vacunal?
7. ¿Estoy en conocimiento de cómo reportarla?
8. ¿Conozco el fabricante y el número de lote?
A las
AUTORIDADES SANITARIAS les solicito:
1. Que
respeten el Derecho al Consentimiento Informado, según Resolución
de la Defensora del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires Número:
2814/02.
2. Cumplan con la recomendación de ubicar afiches en los lugares
donde se administren vacunas con las contraindicaciones a las vacunas
y las recomendaciones para prevenir efectos adversos.
3. Establecer según recomendación de la Defensoría
un sistema de notificación obligatorio de los efectos adversos
con registro para su análisis.
4. Prohibir el contenido de sustancias tóxicas (mercurio, aluminio),
y biológicas (virus, hormonas, etc.) en las mismas.
5. Disponer de un laboratorio para el control de los contenidos de
las vacunas, tanto de fabricación nacional como importadas.
6. Comenzar con la vacunación a partir de los dos años,
con lo que se reduce el riesgo de efectos adversos en un 70%.
7. Retirar del calendario de vacunaciones las vacunas que han demostrado
su inefectividad o su efectividad negativa.
Efectividad
se refiere a la disminución de casos de la enfermedad comparando
poblaciones vacunadas y no vacunadas. Eficacia se refiere a la posibilidad
que tiene una vacuna para aumentar los niveles de anticuerpos. Una vacuna
puede ser eficaz hasta el 100%, pero no ser efectiva o de efectividad
negativa. Esto último es cuando padecen más la enfermedad
quienes han sido vacunados.
Considero
haberles dado un panorama lo más claro y sintético posible
sobre un tema tan complejo de abordar, sobre todo por el miedo que saben
generar quienes tienen la posibilidad de fabricar las vacunas y de imponerlas
por variados medios.