Dedicar
casi veinte años aun solo proyecto de investigación representa un
gran sacrificio, y ese es precisamente el tiempo que ha empleado el
Dr. Gursaran Talwar para lograr una obra extraordinaria: una vacuna
segura, duradera y reversible para prevenir el embarazo.
Desde
1975, el Dr. Talwar ha tenido que luchar contra retos científicos
y también contra el escepticismo de muchos colegas extranjeros. “La
gente lo tomó como una fantasía” -expresa refiriéndose a la reacción
de sus colegas cuando a principios del decenio de 1970 esbozó la idea
de una vacuna para el control de la natalidad”. “Tradicionalmente,
las vacunas se emplean para controlar enfermedades, plagas, virus
y bacterias - no para el control de la natalidad”.
En
el fondo del interés profesional del Dr. Talwar en la fertilidad y
sanidad reproductiva de la mujer, hay una razón personal que lo ha
llevado a dedicar tantos afios a la investigación. Como muchos millares
de indios, el Dr. Talwar nació en su propio hogar, y resulta terriblemente
irónico que su propia madre falleciera de una causa desconocida solamente
ocho días después de darle a luz. El Dr. Talwar, de 68 años de edad,
director del Instituto Nacional de Inmunología de la India, comenzó
su investigación a fin de desarrollar una vacuna para el control de
la natalidad a mediados del decenio de 1970, contando con el apoyo
financiero del gobierno de la India y del Centro Internacional de
Investigaciones para el Desarrollo (CIID). Sus objetivos necesitaban
un método radicalmente diferente de los intentos previos con respecto
al control de la natalidad. El mecanismo de una vacuna se adaptaba
a esos objetivos debido a que la misma no detiene la ovulación o altera
el ciclo menstrual, y evita el tener que tomar una medicación diaria.
Asimismo, elimina la aplicación de un Dispositivo Intrauterino (IUD),
que puede provocar un flujo de sangre anormal. Finalmente, es reversible
y permite a las mujeres mantener su privacidad.
La
seguridad de la vacuna desarrollada por el Dr. Talwar fue ensayada
durante más de diez años mediante amplios estudios de toxicología
en animales. La vacuna hace que aumente la producción de anticuerpos
en la gonadotropina coriónica humana (GCh), hormona que se produce
normalmente en el útero para ayudar a prepararlo a aceptar la implantación
de un embrión. Al incrementarse la producción de anticuerpos, se obstruye
esta acción hormonal y no se produce la implantación del embrión.
Por consiguiente, en lugar de provocar un aborto, la vacuna ayuda
a prevenir el embarazo. De esta manera, simplemente intensifica un
proceso natural. En las mujeres no vacunadas, de la mitad a las tres
cuartas partes aproximadamente de los embriones no se implantan en
el útero debido a la acción de los anticuerpos normalmente producidos
por el cuerpo humano contra la GCh. La vacuna aumenta el nivel de
anticuerpos a un punto tal que el útero rechaza todos los embriones.
Las
mujeres que opten por este método deben vacunarse una vez al mes,
durante tres meses, en cuyo tiempo deben utilizar otras formas de
anticoncepción. El Dr. Talwar se encuentra elaborando un preservativo
para utilizarlo durante ese período en base a un producto natural
- el extracto purificado del árbol neem (Aridarackta indica).
Los
estudios clínicos muestran que de las 88 mujeres vacunadas, solamente
ocurrió un caso de embarazo en un lapso de 821 ciclos menstruales.
De no aplicarse la vacuna habrían de esperarse de 250 a 300 casos
de embarazos en el mismo grupo de mujeres. Las mujeres vacunadas que
posteriormente deseen quedar embarazadas, simplemente tienen que interrumpir
las inyecciones, en cuyo caso se interrumpe la neutralización de la
GCh, haciéndose posible la implantación de un embrión en el útero.
Conforme
a lo expresado por el Dr. Don de Savigny, de la División de Ciencias
de la Salud del CIID, la vacuna brinda la oportunidad a la mujer de
espaciar los nacimientos. “El noventa y nueve por ciento de los fallecimientos
en casos de maternidad tiene lugar en países en vías de desarrollo.
Esta vacuna puede ayudar a aliviar el problema de la insuficiencia
de intervalos, una de las causas de estos fallecimientos”. A pesar
de sus más de sesenta años, el Dr. Talwar demuestra un empuje y energía
formidables, debido quien sabe a su práctica regular del yoga y al
hábito de subir las escaleras en lugar de tomar los ascensores. El
doctor espera que los ensayos de la vacuna finalicen para fines de
1995. Mientras tanto, tiene muchos otros proyectos de investigación
en marcha, entre los cuales se incluyen un anticonceptivo masculino,
un tratamiento para el cáncer de próstata y una vacuna contra la lepra.
Uska
Rai, redactor titular del periódico Indian Express de Nueva Delhi.
10 El CIID Informa, enero de 1995