Es
importante saber que no todas las vacunas son obligatorias y por otro
lado existen excepciones médicas a la administración de
las mismas. Por ejemplo para el caso de niños con trastornos
neurológicos o inmunológicos, o para quienes presentaron
reacciones adversas a las vacunas. Podrían también presentarse
excepciones de tipo religioso o filosófico.
De todas maneras sería recomendable que los cuerpos legislativos,
tanto nacionales como provinciales revieran la obligatoriedad de las
vacunas, dada la inefectividad y los posibles efectos adversos de las mismas.
En mi criterio, y de acuerdo a las investigaciones relatadas sería
mucho más prudente prohibir aquellas que están reconocidas
como más riesgosas y recomendar en forma optativa las menos riesgosas.
En síntesis, no todas las vacunas son obligatorias y existen
excepciones de tipo médico que pueden contraindicarlas.