1° VERDAD DE
LA VACUNACION
"Las vacunas causan
un número significativo de muertes y casos de invalidez, a un
increíble costo personal y financiero para las familias, que
no están informadas al respecto".
2° MITO DE LA VACUNACION
"Las vacunas son muy
efectivas...¿no es cierto?"
En la literatura médica encontramos
un sorprendente número de estudios que documentan el fracaso
de las vacunas. Ha habido epidemias de sarampión, paperas, viruela,
poliomelitis y gripe en poblaciones de personas vacunadas. En 1989 los
Centro para el Control de las Enfermedades (CDC) informaron que "entre
los niños en edad escolar, han ocurrido epidemias (de sarampión)
en escuelas con tasas de vacunación superiores al 98%".
Han ocurrido en todas las áreas del país, incluidas áreas
que no tienen casos de sarampión hace años". Los
CDC informan incluso sobre una epidemia en una población con
una tasa de vacunación del 100%. Un estudio que examinó
este fenómeno concluyó que "la paradoja evidente
es que a medida que las tasas de inmunización contra el sarampión
alcanzan niveles elevados, el sarampión se vuelve una enfermedad
de gente inmunizada". Según un estudio más reciente,
la vacuna contra el sarampión "produce supresión
inmunitaria, la cual contribuye a aumentar la susceptibilidad a otras
infecciones". Estos estudios sugieren que el objetivo de la "inmunización"
total de la población puede de hecho ser contraproducente, como
muestran los casos de epidemias luego de la vacunación completa
de países enteros. En Japón, hubo un aumento anual de
los casos de viruela luego de la introducción de la vacunación
obligatoria en 1872. En 1892, ya habían muerto 29.979 personas,
y todas habían sido vacunadas. A principio del 1900, las Filipinas
sufrieron la peor epidemia de viruela de su historia, después
de que 8 millones de personas recibieran 24,5 millones de dosis de vacunas
(una tasa de vacunación del 95%); la tasa de mortalidad se cuadruplicó
como consecuencia. Antes de la primer ley de vacunación obligatoria
en Inglaterra, en 1853, la mayor mortalidad por la viruela en un período
de dos años había sido de 2.000; en 1870-71, Inglaterra
y Gales tuvieron 23.000 muertes causadas por la viruela
En 1989, Omán sufrió
una epidemia generalizada de polio, seis meses después de haber
alcanzado la vacunación completa de la población. En 1986,
en los EE.UU., el 90% de 1.300 casos de tos convulsa en Kansas habían
sido "adecuadamente vacunados". El 72% de los casos de tos
convulsa de la epidemia de Chicago en 1993 estaban al día con
sus vacunas.
2° VERDAD DE LA VACUNACION
"La evidencia
sugiere que la vacunación es un método poco confiable
para prevenir enfermedades".
3° MITO DE LA VACUNACION
"Las vacunas son la causa
de la baja incidencia de enfermedades en los EE.UU. hoy en día...
¿no es así?"
De
acuerdo a la Asociación Británica para el Avance de la
Ciencia, las enfermedades infantiles disminuyeron un 90% entre 1850
y 1940, paralelamente a las mejorías en higiene y sanidad, bastante
antes de los programas de vacunación obligatoria. La publicación
The Medical Sentinel informó hace poco: "entre 1911 y 1935,
en los EE.UU., las cuatro causas principales de muerte infantil por
enfermedades infecciosas eran la difteria, la tos convulsa, la escarlatina
y el sarampión. Sin embargo, en 1945, la tasa de mortalidad de
las cuatro enfermedades juntas había disminuido un 95%, antes
de la implementación de los programas sistemáticos de
vacunación"
Por lo tanto, en el mejor de los
casos, se puede examinar la vacunación sólo en relación
al pequeño porcentaje de reducción de enfermedades que
ocurrió después de su uso generalizado. Sin embargo, incluso
su papel en esta pequeña disminución puede cuestionarse,
ya que las tasas de disminución de las enfermedades antes de
la introducción de las vacunas se mantuvieron prácticamente
iguales después de su introducción. Además, en
los países europeos que rechazaron las vacunas contra la viruela
y la poliomelitis, las epidemias terminaron al mismo tiempo que en los
países donde la vacuna era obligatoria; por lo tanto está
claro que las vacunas no fueron el único factor determinante.
De hecho, inicialmente, luego de las campañas de inmunización
contra la viruela y la polio, hubo un aumento significativo en la incidencia
de estas enfermedades. Después de que se hiciera obligatoria
la vacunación contra la viruela, esta enfermedad continuó
siendo corriente e incluso aumentó mucho, mientras que la incidencia
de otras enfermedades siguió disminuyendo sin el uso de vacunas.
Eventualmente, en Inglaterra y Gales, las tasas de incidencia de viruela
y de vacunación contra la enfermedad disminuyeron simultáneamente
durante varias décadas, entre 1870 y el comienzo de la Segunda
Guerra Mundial. Por lo tanto, es imposible saber si la vacunación
contribuyó o no a la disminución sostenida de las tasas
de mortalidad de la enfermedad, o si la disminución se mantuvo
tal cual venía simplemente por los mismos motivos que probablemente
causaron la disminución inicial - mejoras en la sanidad e higiene,
mejoras en la alimentación, transporte, y desarrollo de infraestructura,
tecnología de preservación de los alimentos, y posiblemente
ciclos naturales de las enfermedades. Un reciente informe de la Organización
Mundial de la Salud apoya esta conclusión, ya que indica que
las tasas de mortalidad y enfermedad en los países del tercer
mundo no están directamente relacionadas con la vacunación
o con los tratamientos médicos, sino que se hallan estrechamente
vinculadas al Standard de higiene y alimentación. Atribuirle
a las vacunas el mérito por la incidencia actual de las enfermedades
es una enorme exageración, incluso un error.
Los partidarios de la vacunas señalan
las estadísticas de incidencia en lugar de las de mortalidad,
como prueba de la efectividad de las vacunas. Sin embargo, los expertos
en estadística nos dicen que la mortalidad es un mejor indicador
que la incidencia de la enfermedad, por la simple razón de que
la calidad de la notificación y de los archivos es mucho más
alta en el caso de la mortalidad. Por ejemplo, una encuesta realizada
en la ciudad de Nueva York reveló que tan sólo el 3,2%
de los pediatras daban parte de los casos de sarampión al departamento
de salud. En 1974, el Centro para el Control de las Enfermedades indicó
que hubo 36 casos de sarampión en Georgia, mientras que el Sistema
de Vigilancia del estado de Georgia informó que hubo 660 casos.
En 1982, funcionarios de salud del estado de Maryland culparon a un
programa de televisión ("D.P.T. - Vaccine Roulette"
[Vacuna Triple - Ruleta Rusa] que advertía sobre los peligros
de la vacuna triple), de causar una epidemia de tos convulsa. Sin embargo,
cuando el Dr. J. Anthony Morris, que había sido el virólogo
nro. 1 de la División de Estándares Biológicos
de los EE.UU., analizó los 41 casos, solamente 5 casos estaban
confirmados, y todos habían sido vacunados. Casos como éstos
demuestran la falacia de basarse en los datos de incidencia, a pesar
de lo cual los partidarios de las vacunas tienden a utilizarlos indiscriminadamente.
3° VERDAD DE LA VACUNACION
"No se ha establecido
con claridad qué influencia han ejercido las vacunas (si es que
han ejercido alguna influencia) en la disminución de la incidencia
de las enfermedades infecciosas en los siglos 19 y 20"
4° MITO DE LA VACUNACION
"La vacunación
se basa en correctos principios teórico-prácticos de inmunización...
¿no es cierto?"
La evidencia clínica a favor
de las vacunas reside en su capacidad de estimular la producción
de anticuerpos en el receptor. Esto no está en discusión.
Sin embargo, lo que no está claro, es si la producción
de anticuerpos crea o no inmunidad. Por ejemplo, los niños anémicos
con deficiencia de gamaglobulina no pueden producir anticuerpos, a pesar
de lo cual se recuperan de las enfermedades infecciosas casi tan rápido
como los demás niños. Además, un estudio publicado
por el Consejo Médico Británico en 1950 durante una epidemia
de difteria llegó a la conclusión de que no había
relación entre la cantidad de anticuerpos y la incidencia de
la enfermedad; los investigadores encontraron personas resistentes a
la enfermedad que tenían niveles de anticuerpos extremadamente
bajos, y enfermos con niveles altos de anticuerpos. La inmunidad natural
es un proceso complejo que involucra muchos órganos y sistemas;
no se puede reproducir en su totalidad estimulando artificialmente la
producción de anticuerpos.
La investigación también
indica que la vacunación hace que las células del sistema
inmunitario queden "dedicadas" al antígeno específico
de la vacuna, volviéndolas incapaces de reaccionar ante otras
infecciones. Por lo tanto, puede que en realidad nuestra reserva inmunológica
disminuya por las vacunas, causando una menor resistencia general.
Otro componente de la teoría
de la inmunización es la "inmunidad de grupo", que
dice que cuando suficientes personas en una comunidad están inmunizadas,
todas quedan protegidas como resultado. Como mostró el 2°
Mito, hay muchos casos documentados que demuestran exactamente lo contrario:
casos de poblaciones totalmente vacunadas que han experimentado epidemias;
en el caso del sarampión, esto parece ser el resultado directo
de la alta tasa de vacunación. Según un epidemiólogo
del estado de Minnesota, la vacuna contra la meningitis aumenta el riesgo
de contraer la enfermedad. Un estudio reveló que los chicos vacunados
tenían cinco veces más chances de contraer meningitis
que los no vacunados.
Aunque resulte sorprendente, nunca
se ha demostrado clínicamente que la vacunación sea efectiva
para prevenir enfermedades, por el simple motivo de que ningún
investigador ha expuesto directamente a individuos a la enfermedad (ni
tampoco pueden hacerlo éticamente).
El Standard preferido de la comunidad
médica, el estudio doble ciego, con grupo de control con placebo,
no se ha utilizado para comparar personas vacunadas con personas no
vacunadas, por lo tanto la vacunación no está probada
científicamente. También es importante reconocer que no
todas las personas expuestas a una enfermedad desarrollan síntomas
(de hecho, es suficiente que un pequeño porcentaje de la población
desarrolle síntomas para declarar una epidemia). Por lo tanto,
si se expone a la enfermedad a un individuo vacunado, y no se enferma,
es imposible saber si la vacuna funcionó, ya que no hay forma
de saber si esta persona hubiera desarrollado síntomas de no
haber estado vacunada. Vale la pena mencionar también que en
brotes de años recientes se han registrado más casos de
enfermedad en los niños vacunados que en los no vacunados.
Otro aspecto sorprendente de la
práctica vacunatoria es que se trata a todos los niños
de la misma manera, independientemente de su edad y/ó peso. Un
bebé de dos meses que pesa 3 kilos recibe la misma dosis que
un niño de 5 años que pesa 17 kilos. Los bebés
con sistemas inmunitarios inmaduros y en proceso de desarrollo pueden
recibir, en proporción al peso, cinco o más veces la dosis
que se le aplica a un niño mayor. Además, se ha establecido,
mediante mediciones al azar, que el número de "unidades"
en cada dosis puede variar entre un 50% y un 300% de lo que indica la
etiqueta; los controles de calidad de fabricación toleran, según
parece, un alto margen de error. El Centro Nacional de Información
sobre las Vacunas (NVIC) ha identificado en reiteradas oportunidades
las llamadas "partidas calientes" (partidas asociadas con
índices de invalidez y muerte desproporcionadamente altos), pero
la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) se niega
a intervenir para impedir más muertes y daños innecesarios.
De hecho, nunca se ha retirado del mercado una partida individual de
vacunas debido a reacciones adversas. Sin embargo, la vacuna contra
el rotavirus fue sacada de circulación a los pocos meses de haber
sido introducida, porque causó obstrucciones intestinales en
muchos de los receptores. Aunque parezca increíble, la FDA (Administración
de Alimentos y Medicamentos) y los CDC (Centros para el Control de las
Enfermedades) sabían de este problema antes del otorgamiento
de la licencia para esta vacuna, sin embargo, de todas maneras, ambas
organizaciones la aprobaron por unanimidad.
Por último, la práctica
de la vacunación supone que todas las personas responderán
de la misma manera a una vacuna, independientemente de su raza, cultura,
dieta, constitución genética, ubicación geográfica
o cualquier otra característica. Posiblemente la mejor demostración
de que esto es falso ocurrió hace unos años en el Territorio
del Norte, en Australia, donde las crecientes campañas de vacunación
resultaron en una increíble mortalidad infantil del 50% entre
los aborígenes. Según el Dr. A. Kalokerinos, que investigó
el tema, fue sorprendente que sobrevivieran tantos. Cabe preguntarse
acerca de los sobrevivientes, porque si la mitad murió, la otra
mitad no debe haber salido ilesa.
Casi tan preocupante como el anterior
es un estudio aparecido hace muy poco tiempo en el New England Journal
of Medicine. En él se señaló que un numero considerable
de niños rumanos estaba contrayendo poliomelitis por la vacuna.
Se encontró una relación con las inyecciones de antibióticos:
una dosis aplicada dentro del mes de recibida la vacuna aumentaba 8
veces el riesgo de contraer poliomelitis, de dos a nueve inyecciones
lo aumentaban 27 veces, y 10 o más inyecciones lo aumentaban
182 veces.
¿Qué otros factores
que no se tienen en cuenta en la teoría de la vacunación
aparecerán inesperadamente, para revelar consecuencias no previstas
o previamente pasadas por alto? No podemos ni siquiera empezar a comprender
totalmente el alcance y el grado del peligro de las vacunas hasta que
los investigadores no empiecen a observar e informar con seriedad. Mientras
tanto, la población de países enteros está apostando,
sin saberlo, en un juego en el que podrían perfectamente elegir
no jugar, si se les dieran de antemano todas las "reglas del juego".
4° VERDAD DE LA VACUNACION
"Se ha demostrado
en la práctica que muchos de los supuestos en que se basan la
teoría y práctica de la inmunización son falsos
o no han sido demostrados".
5° MITO DE LA VACUNACION
"Las enfermedades infantiles
son extremadamente peligrosas... ¿lo son, realmente?"
En el mundo moderno en que vivimos,
la mayoría de las enfermedades infantiles tienen pocas consecuencias
serias. Incluso las conservadoras estadísticas de tos convulsa
de los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC), para el período
1992-94 indican una tasa de recuperación del 99,8%. De hecho,
luego de la epidemia de sarampión en Ohio y Chicago en el otoño
de 1993, en la que hubo cientos de casos, un experto en enfermedades
infecciosas del Hospital Infantil de Cincinnati dijo: "La enfermedad
fue muy suave, no hubo muertos, y nadie fue a terapia intensiva".
En la inmensa mayoría de
los casos, las enfermedades infantiles son benignas y se autolimitan.
También confieren, por lo general, inmunidad de por vida a esa
enfermedad, mientras que las vacunas confieren tan solo una inmunidad
temporal. De hecho, la naturaleza temporal de la inmunidad de la vacuna
puede crear una situación más peligrosa para el futuro
del niño. Por ejemplo, se estima que la nueva vacuna contra la
varicela tiene una efectividad de entre 6 y 10 años. Si es efectiva,
pospondrá la vulnerabilidad del niño hasta la adultez,
en la cual la mortalidad de la enfermedad, si bien es rara, es 20 veces
mayor que durante la niñez. Las "fiestas de sarampión"
solían ser frecuentes en Gran Bretaña: si un chico tenía
sarampión, otros padres del barrio traían corriendo a
sus hijos para que jugaran con el chico infectado, a propósito
para que contrajera la enfermedad y desarrollara inmunidad. Esto evita
el riesgo de infección en la adultez, en la que la enfermedad
es más peligrosa, y proporciona los beneficios de un sistema
inmunitario fortalecido por el proceso natural de la enfermedad.
Aproximadamente la mitad de los
casos de sarampión que se dieron a fines de la década
del ´80 fueron adolescentes y adultos, la mayoría de los
cuales habían sido vacunados de niños . Y puede que las
dosis de refuerzo recomendadas protejan durante menos de 6 meses. A
algunos profesionales de la salud les preocupa la posibilidad de que
el virus de la vacuna contra la varicela se pueda "reactivar más
adelante, causando herpes zoster (culebrilla) ú otras enfermedades
del sistema inmunitario". El Dr. A. Lavin, del Departamento de
Pediatría del Centro Médico St. Luke, en Cleveland, Ohio,
se opuso rotundamente al otorgamiento de la licencia a la nueva vacuna,
"hasta que realmente sepamos...cuál es el riesgo de inyectar
ADN mutado (virus del herpes) en el genoma del huésped (los niños)".
La verdad es que nadie sabe cuál es el riesgo, pero la vacuna
ha sido autorizada, es recomendada por las autoridades médicas,
y rápidamente se está volviendo obligatoria en todo el
país.
Las enfermedades infecciosas son
peligrosas en raras ocasiones, y además pueden, de hecho, desempeñar
un papel vital en el desarrollo de un sistema inmunológico fuerte
y sano. Las personas que no han tenido sarampión tienen un riesgo
mayor de contraer ciertas enfermedades de la piel, enfermedades degenerativas
de los huesos y cartílagos, y ciertos tumores, mientras que el
no haber tenido paperas ha sido asociado con un riesgo mayor de contraer
cáncer de ovario. Los médicos antroposóficos recomiendan
solamente las vacunas contra la polio y el tétanos; creen que
pescarse las otras enfermedades de la niñez es beneficioso, ya
que fortalece y hace madurar el sistema inmunitario.
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REFERENCIAS
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Information Service, Springfield, VA 22161, 703-487-4650, 703-487-4600;
see also NVIC, infra note 7; and the VAERS website at http://www.fda.gov/cber/vaers/vaers.htm.
[2] Statement of the National Vaccine Information Center (NVIC), Hearing
of the House Subcommittee on Criminal Justice, Drug Policy and Human Resources,
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28, 1999.
[3] Less than 1%, according to Barbara Fisher, citing former FDA Commissioner
David Kessler, 1993, JAMA, in the Statement of the NVIC, supra note 2.
[4] Less than 10%, according to KM Severyn, R.Ph., Ph.D. in the Dayton
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Vienna, VA 22180, 703-938-0342; "Investigative Report on the Vaccine
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[8] 42 U.S.C.S. § 300aa-25(b)(1)(A),(B).
[9] Karlsson L. Scheibner V. Association between non-specific stress syndrome,
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Ph.D., Vaccination: 100 Years of Orthodox Research Shows that Vaccines
Represent a Medical Assault on the Immune System for discussion and references.
[10] W.C. Torch, "Diptheria-pertussis-tetanus (DPT) immunization:
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Academy of Neurology, 34th Annual Meeting, Apr 25 - May 1, 1982), Neurology
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[11] Id.
[12] Viera Schiebner, Ph.D., Vaccination: 100 Years of Orthodox Research
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[14] See Viera Scheibner, supra note 12.
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[16] DPT Report, The Fresno Bee, Community Relations, 1626 E. Street,
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[40] See Trevor Gunn, supra, note 29, at 15.
[41] Id. at 21.
[42] Id. at 21 (British Medical Council Publication 272, May 1950).
[43] See Trevor Gunn, supra, note 29, at 21; see also Neil Miller, supra
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[44] See Mayo Vaccine Research Group, supra note 27.
[45] See Neil Miller, supra note 33 at 34.
[46] Chairman/Congressman Dan Burton, Committee of Government Reform,
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[47] Archie Kalolerinos, MD, Every Second Child, Keats Publishing, Inc.
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[48] Washington Post, February 22, 1995.
[49] Reported by KM Severyn, R.Ph, Ph.D. in the Dayton Daily News, June
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[52] Id. [Reported by KM Severyn, R.Ph., Ph.D.]
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[61] Congressman Dan Burton, House Committee on Government Reform, Hearing
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[62] Press Release, Feb. 12, 2001; see http://www.autism.com/ari/press1.html
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[64] See S. Curtis, supra note 34.
[65] See S. Curtis, supra note 34.
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[68] Sherr and Levy vs. Northport East-Northport Union Free School District,
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[69] Fishkin v. Yonkers Public Schools, 710 F. Supp. 506 (S.D.N.Y. 1989).
[70] Berg v. Glen Cove City School District, 853 F. Supp. 651 (E.D.N.Y.
1994).
[71] Congressman Dan Burton, Committee on Government Reform, "FACA:
Conflicts of Interest and Vaccine Development: Preserving the Integrity
of the Process," June 15, 2000.
[72] "AAPS Resolution Concerning Mandatory Vaccines" at http://www.aapsonline.org/aaps/.
[73] J. Barthelow Classen, M.D., M.B.A.
President and CEO, Classen Immunotherapies, Inc., 6517 Montrose Ave, Baltimore,
MD 21212
Tel: (410) 377-4549 Fax: (410) 377-8526
E-mail: Classen@vaccines.net, letter to The Honorable Dan Burton, Chairman
U.S. House of Representatives, Committee on Government Reform, Washington,
DC 20515, October 12th, 1999, at http://vaccines.net.
[74] "Show us the Science," Mothering Magazine, March/April
2001, Report on the Sept. 2000 NVIC Vaccine Conference.
[75] See J. Barthelow Classen, MD, MBA, supra note 73.
[76] Viera Scheibner, PhD, 178 Govetts Leap Road, Blackheath, NSW 2785,
Australia; phone +61 (0)2 4787 8203, Fax +61 (0)2 4787 8988
[77] See J. Barthelow Classen, MD, MBA, supra note 73.
[78] Statement of the National Vaccine Information Center, Hearing of
the House Subcommittee on Criminal Justice, Drug Policy and Human Resources,
"Compensating Vaccine Injuries: Are Reforms Needed?" September
28, 1999.
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